Para hablar del origen de Lo de Laura es indispensable remontarse a una tarde de sábado en la húmeda Buenos Aires de finales del 2003, cuando un Guitarrista llamado Gonzalo Santos cruza la Av. San Juan llevando consigo una bolsa plástica perteneciente al supermercado de los hermanos Huan Li con 2 botellas de cerveza en su interior. El destino, tan impredecible como caprichoso, había llevado a Gonzalo y a su flamante esposa a radicarse en el barrio de San Telmo (según los planos el departamento queda en Constitución por 100 metros, pero dada la cercanía y ya que se trata de una historia de Tango, le llamaremos San Telmo), sin pensar que ese detalle de la geografía barrial cambiaria su destino musical para siempre.

En el momento en que se acerca a la puerta de entrada distingue la lánguida silueta de su amigo Damián Servidio esperándolo. Gonzalo, que descree de las coincidencias, supo rápidamente que el muchacho de Villa Crespo se traía algo entre manos. Y no se equivocaba... En cuanto ingresaron al simpático departamento Damián tomo una de las botellas y, sosteniéndola por el cuello, la destapo ayudándose con un encendedor mientras miró a Gonzalo diciéndole con tono chancero, como quien sabe lo que sucederá después: ponete unos tangos... Tres horas y 2 excursiones al supermercado más tarde, estos dos jóvenes descubrieron que los unía algo más que la amistad: los unía la pasión por el 2x4. La tarde fue pasando, la música seguía sonando y para la llegada del atardecer, se encontraron con una lista de temas que fueron seleccionando mientras escuchaban discos de Gardel, D'arienzo, Di Sarli, Rivero y David Bowie.

En ese momento, mientras moría la tarde y los hermanos Huan Li cerraban el local, 2 jóvenes músicos y amigos sellaban un pacto sagrado que los llevaría a una extensa búsqueda por diferentes barrios y agendas telefónicas y que concluiría en febrero del 2005 con la incorporación de Leonardo Fernandez y Fernando Falcón en guitarras (dos reconocidos músicos y amigos de la zona norte de la ciudad), cerrando de esta forma un circulo único, con sabores que remiten a frutas secas, a especias y un pequeño resabio de su paso por madera, para llegar al oyente como una explosión de sensaciones y aromas que hacen de este varietal una experiencia inolvidable.